El testimonio de un menor, mea culpa y la carta de una madre


El testimonio de un menor, mea culpa y la carta de una madre
23-marzo-2011

El tema sigue ahí, latente en la Suprema Corte de Justicia (SCJN). Aunque se votó el pasado 26 de enero, la falta de un ministro en ese momento empató la votación y no se ha llegado a la determinación final sobre un amparo. Esta semana sé que el tema se ha “subido” y “bajado” a la discusión varias veces… pero es inminente que se resuelva.

No es un tema menor: tras 4 años de litigios, acusaciones, defensas, contradefensas la SCJN será la responsable de determinar si otorga o no un amparo definitivo a una maestra que está en la cárcel acusada de ser cómplice en la violación reiterada a un menor, a un niño de 4 años en ese momento.

Los argumentos de una y otra parte están en el blog del miércoles pasado, no ahondaré en ellos.

Pero sí quiero decir varias cosas al respecto y finalmente terminar con una carta que ayer una amiga a quien respeto mucho, y quien lleva años en la lucha por los derechos de los niños me mandó.

Primero que acepto un error –casi horror– mío. En las primeras horas de la publicación del post anterior yo publiqué el nombre del niño cuando no debí de hacerlo. Es un error ético que lamento profundamente y por el que asumo absoluta responsabilidad. Es ya un afortunado consenso en los medios, reciente, aunque creo que debe difundirse más: no mencionar los nombres de menores involucrados en hechos tan dolorosos como estos y otros. Punto. Ofrezco una sentida disculpa a muchas personas, pero sobre todo al menor mismo y a su madre. No me siento pésimo, sino lo que sigue. Lo escribo tal cual.

Otra que yo en el post expuse dos argumentos que necesariamente son contradictorios. Alguien miente, es obvio. Yo en lo personal creo que el niño sí fue violado, que nadie inventa algo así, mucho menos un niño. Más aún, es muy difícil pensar que una madre y una familia siga en la búsqueda de la justicia durante 4 años siendo algo tan doloroso. Mucho más porque nuestro sistema de justicia revictimiza a las víctimas. Pero es un caso que está ahí, en la Suprema Corte de Justicia, última instancia. Y hay que contar toda la historia. O ambas partes.

El verdadero acusado otra vez, me parece, es el sistema judicial que no puede probar exactamente o con claridad absoluta por muchas razones quién es el responsable de un delito. A tal grado que se dan argumentos, que llegan hasta la SCJN, que podrían indicar, si así se vota el amparo, que no hubo tal delito… y entonces, quizá hubo otro: el de difamación. ¿Que hay dedos que insinúan que puede haber la influencia para que no se haga justicia de parte de poderosos o implicados? Sí, puede ser y ahí están, en el post pasado. Pero están todas las voces, a favor y en contra.

No es la primera vez que no manifiesto mi punto de vista personal en este espacio que está destinado, así fue creado, para el debate. Lo mismo pasó cuando se dio el debate sobre la despenalización absoluta de la interrupción del embarazo en el DF, cosa con la que estoy a favor, por si se lo preguntaban, aunque creo que es bastante obvio si llevan un rato de leerme.

Quiero terminar con una carta que ayer Raquel Pastor, activista durante años de los derechos de los niños, me hizo llegar. Está dirigida a los ministros de la SCJN, quienes finalmente tomarán esta delicadísima decisión. La reproduzco: CONSULTA DE UNA MAMÁ A LOS MINISTROS

Estimados Ministros de la SCJN:

Soy mamá de 3 hijos que me inspiraron a trabajar en contra de la explotación sexual de niñas y niños. Fundé una Asociación Civil, diseñé y coordiné 2 diplomados sobre la temática con la Universidad Iberoamericana, el Instituto Politécnico Nacional y los mejores investigadores, médicos y activistas. Pude conocer experiencias en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Nicaragua, Paraguay y Perú. Sin embargo hoy, ante la posible liberación de una cómplice de la violación de un niño de 4 años en Oaxaca, me doy cuenta que no sé qué tendría que hacer para lograr que se hiciera justicia y quisiera que a mí y al resto de las mamás mexicanas nos orientaran. Lo más probable es que yo recomendaría o haría exactamente lo que ha hecho Leticia Valdés, mamá del niño, pero me doy cuenta que podría ser en vano, incluso contraproducente.

Si uno de mis hijos a los 4 años mostrara fuertes resistencia para ir a la escuela, intentaría que me diera razones, pero probablemente estaría amenazado y, como la generalidad de los niños, no me diría que está siendo violado incluso para protegerme; iría entonces a la dirección a preguntar, pero como para que se den las violaciones que él describe es necesaria la complicidad, me dirían que todo está bien. Si yo notara en su ano semen, le pediría aterrada a un médico de mi confianza que lo revisara; si me dijera que hubo una violación pero que para denunciarlo sería mejor un dictamen de un experto, llevaría a mi hijo, con pesar por lo que implica, a una nueva revisión y mandaría a analizar las sustancias necesarias a un laboratorio. También iría a un Ministerio Público y, a pesar de saber lo inadecuado que es el sistema de procuración de justicia para los niños, le pediría a mi hijo que narrara lo que vivió. Tal vez lograría la orden de aprensión de los culpables pero, como la explotación sexual de niños produce mucho dinero, es probable que autoridades protegieran a los responsables. En ese caso, acudiría a instancias federales, pero ahora sé que hay la posibilidad de que la policía estatal impida una detención en este tipo de casos. Si eso pasara, acudiría a alguna instancia de derechos humanos a presentar una denuncia y si ello derivara en una Recomendación y las autoridades no hicieran caso, acudiría a los medios de comunicación.

Les pido orientación porque ahora sé que un dictamen médico de alguien cercano podría invalidarse, el resultado del laboratorio, si fue hecho por una persona que lo entregó al responsable para ser firmado, podría invalidarse, la declaración de mi hijo podría invalidarse, la acción de la policía estatal para impedir la detención y la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, podrían ignorarse y los detenidos y prófugos podrían quedar libres y continuar con este negocio tan redituable.

Me interesa mucho su respuesta porque también sé que el daño en el niño, registrado en la Recomendación 04/2008 de la CNDH es muy profundo y muy difícil de reparar, sé que no sólo sucedió en la escuela San Felipe porque cuando la mamá lo narró ante los medios, varias madres del municipio de Etla fueron a mi organización a platicar que sus hijos habían vivido lo mismo. Finalmente, sé por todos los casos que conozco que es muy probable que no se haga justicia. ¿Qué tendríamos que hacer entonces?

Raquel Pastor

 

Y bueno, aquí también la liga de la recomendación CNDH 04/2008 para que la conozcan.

Estoy al pendiente y estamos en cibercontacto…

http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle13561.html

 

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